domingo, 16 de junio de 2013

¿Alguna vez has observado a alguien mientras duerme? Ése es el momento en el que todo lo artificial se desvanece. Lo que se ve entonces es lo que hay detrás de la máscara, el verdadero rostro. Lo cual me lleva a la siguiente pregunta: cuando te mire alguien mientras duermes, ¿qué verán? ¿A quién? ¿Serán capaces de verte realmente?
"Para muchos, cada cicatriz representa una historia, un estado de ánimo, un escenario. Un recuerdo. Así que a veces miraba mis cicatrices. Supongo que para recordarme algunas cosas a mí misma. "Aquí papá  rompió algo en la cocina mientras nos gritaba", "aquí, papá me llamó inútil, imbécil, hija de puta, y una gran diversidad de insultos que tanto se repetían", "aquí, papá gritaba a mamá". Todas ellas eran causa de la rabia. En esas situaciones, sientes que eso lo puedes controlar. Hay terapeutas que dicen que sientes que así tu familia se reconstruirá, como tus heridas cuando cicatrizan. Así que yo me corto cuando mi familia o mi vida se desmorona. Mis heridas constituirían el resumen de historias que explicaban lo peligrosa que puede ser la vida. 
Pero mis cicatrices no intentan expresar un sentimiento, ni una historia, porque... francamente, ¿cómo se graba un grito?
"Es como tener la sensación de que bailábamos alrededor de algo, ejecutando una serie complicada de pasos a un ritmo ancestral que él conocía. Pero que yo todavía no entendía. 
Aunque tal vez estuviera bailando sola mientras el escenario se desplegaba únicamente en mi imaginación. Como tantas otras cosas."
Creer que todo es culpa tuya es como decir que le mundo gira a tu alrededor. Es puro narcisismo, y es destructivo.
"No existe nada mejor que ese camino hacia el primer beso, lo sabe cualquiera que haya estado enamorado. Es como eso de que la felicidad se encuentra en la sala de espera de la misma. La obsesión es un motor por sí misma, un tormento de lo más grato. El resto solo es... una verdadera decepción.  
Si lo piensas, la obsesión, la anticipación, es el destello de  una navaja, el parpadeo de un cuchillo que se posa sobre la piel incólume. El momento en que llegas a esa proverbial encrucijada: cortarte o no. Sangrar. O no."
- ¿Cómo es posible que se ahogara? ¿Por qué no gritó si tenía problemas?
- No penséis en las películas. En la vida real, al que se ahoga no le parece estar ahogándose. En la vida real, si el agua está muy fría, una persona no puede evitar jadear. Es un acto reflejo. El caso es que, aunque esté tibia, cuando el agua te llega  a los pulmones te cierra la garganta. Tu cuerpo intenta protegerse, y la verdad es que ocurren muchas más muertes por asfixia que por ahogamiento. A pesar de eso, a la gente que está en tierra, sobre todo cuando te acercas realmente al final, no le parece que estés en un aprieto. No gritas, pero es porque no puedes, y tampoco te debates en el agua ni desperdicias tus energías agitando los brazos. Simplemente estás ahí. Así que la gente no se percata de que te estás muriendo. Esa soy yo. Creo que llevo todo este tiempo ahogándome en un silencio tan profundo que ni siquiera era consciente de ello.
"Nunca había oído llorar a un hombre antes. Pero es atroz. Creo que algunos hombres no estan acostumbrados y no saben qué hacer con ese sentimiento. Sus emociones son hexanos que prenden en un espacio cerrado: una explosión que detona con fuerza en su pecho y les parte en dos, y entonces se sienten como si fueran a morir.
Todo el mundo se rompe antes o después. Cualquiera puede ahogarse. A veces lo ves. Otras muchas no, porque el cuerpo protege y la piel esconde, así que te ahogas sin que lo parezca. Y algunas personas cicatrizan tan bien...
Te lo dice una experta."
"Porque si eres capaz de posponer el momento en que debes enfrentarte a la realidad, el tiempo se detinee y puedes seguir fingiendo que la vida seguirá siendo como la has conocido; que nada- ni siquiera algo tan maravilloso y terrible como el amor- ha roto tu mundo sin remedio.
Así que creo que me quedaré aquí un rato más.
Tengo tiempo de sobra para levantarme de esta camilla y abrir esa puerta y unirme al resto de vosotros.
Tengo todo el tiempo del mundo."
"Hay personas que mueren por una causa, y decimos que han realizado el supremo sacrificio. Los llamamos mártires, y jamás ponemos en duda su sinceridad.
Sin embargo, muchos otros pasan la vida entera buscando algo- o a alguien- por lo que valga la pena morir, y eso es muy distinto. Éstos son los solitarios y los desesperados, temerosos de que sus vidas no tengan sentido. Anhelan la bala, solo si es otro el que aprieta el gatillo."
1. Las sensaciones de orden, control y predecibilidad de los acontecimientos contra los impulsos propios y ajenos de naturaleza caótica.
2. El abandono temporal o permanente de las propias responsabilidades, sobre todo cuando éstas resultan agobiantes, retornando a un estado "infantil" más libre dentro de su dependencia de otros.
3. Reproducción y liberación de experiencias infantilotraumáticas, lo que refuerza el elemento anterior.
4. El alivio de las sensaciones de culpa a través del castigo.
5. El efecto enteogénico y ansiolítico de las endorfinas, potentes opiáceos naturales segregados por el cerebro como respuesta al dolor y al miedo.
6. La reivindicación del propio ser desde un papel de víctima sanificada o dispuesta.
7. Sentir que al dominar el dolor, tienes el dominio de tí.

jueves, 23 de mayo de 2013

Vuestra vida es como una comedia romantica en la que no hay romance y solo vosotros os reis de vuestros propios chistes.

lunes, 31 de diciembre de 2012

El mundo gira y el amor sigue a leguas. Que la realidad, con todo mengua.
Jugamos a ser Dios, cuando solo somos un holograma de algo mucho más grande en algún punto del universo.
Creamos versos llenos de palabras vacías y desnudas, que algún día se olvidarán, se perderán.
Y con el mismo silencio con el que todo se creó, desaparecerá. Se desvanecerá.
Tu vida está rota.
Tu último buen beso lo diste hace años.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Y quien sufrió, lo sabe.


Hacía tiempo que necesitaba escribir, pero no me veía con el valor suficiente. Han sido dos años incesantes tras los cuales me siento sacudida. Realmente era una sacudida que no sabía parar, y ahora lo sé: el truco está en pararlo de forma que esa sacudida te de un gran impulso hacia adelante.
No te engañes, nunca acabarás de comprender aquellas cosas que te atormentaron. Los fantasmas del pasado siempre te persiguen, parece que desaparecen pero siempre están ahí, puedo verlos por el rabillo del ojo. No hace falta que los plasmes en ningún diario: nunca se olvidan, ni siquiera su olor. Es algo que se impregna en ti, imposible despojarse de ello. Puedes sentirlos en tu noche más solitaria; pueden venir acompañados de nuevos tormentos. Es entonces cuando los hueles y los recuerdos vuelven a ti, aunque no necesariamente te ahogan.
No volveré a ver a esos que una vez fueron mis amigos, con los que compartí días de mi infancia o incluso mi adolescencia. No me recordarán, ni siquiera mi voz, ni siquiera sabrán si alguna vez les hice reír o les escuché. Quizás llegue un día que ni me reconozcan al cruzarnos una sola vez por la calle más inesperada dentro de muchos años. Nunca podré añadir ninguna palabra más a lo que les dije. Ni siquiera nos habremos despedido.
No volveré a abrazar a quien creí que era el amor de mi vida, ni volverá a besarme, ni a pensar en mi. No volverán esas conversaciones en las que éramos todo. No volverá a enseñarme lugares y caminos, los cuales nunca volveré a visitar. Ni esa inocencia que me arrebató; esa, tampoco volverá.
No volveré a compartir ni un segundo más con la que era mi mejor amiga. He perdido dos hermanos, y una hermana. Y eso, eso, nunca se olvida. No volveremos a tener esas conversaciones por la noche cuando se quedaba a dormir en mi casa espontáneamente. No volverá a comprender mi vida sin que ni siquiera hiciera falta que le contase lo que pasaba. No volverá a amenazar a algún chico por si me hacía daño. No volveremos a utilizar nuestra palabra inventada, ni nuestras bromas. No volveré a oir su risa, ni ella la mía. No volverá a pronunciar mi nombre para llamarme. Ni yo el suyo. No volveremos a compartirlo todo, incluso esos silencios que eran tan perfectos que ni eran incómodos. No volverá a conocerme más de lo que me conocía yo. Ni volveremos a mirarnos a los ojos.
He perdido mucho. Y seguiré perdiéndolo todo, es inevitable. Escúchame: lo importante es que no te pierdas a ti mismo. Si no cuidas eso, estás perdido y no hay marcha atrás.
Perdona. El rencor es odio. Se queda atascado en tu cabeza, y una vez que entra, no sale por completo. Durante este tiempo he pensado que a cada cosa mala que me pasaba, me pasaría una buena, y así era. Pero entonces parecía que el destino se reía de mi, y me la arrebataba, dándome otra mala. Era un bucle infinito del cuál parecía que no iba a salir, y eso me asustaba. Creía ver a Dios en cada cosa buena que me daba; pero no le veía cuando llegaba algo malo. No le culpaba de lo malo, pero me hacía dudar de su gracia en su regalo anterior.

Hoy lo he visto. Cada vez que te pasa algo malo, te conviertes en un fantasma en pena, atormentado, que se va llenando de odio sin darse cuenta. Si eso te ocurre, lo único que puedes hacer para acabar con tu condena es liberarte. Haz lo que tengas que hacer, deja de lado todo lo que te hayan hecho, pide perdón, di que lo sientes si necesitas hacerlo aunque no tengas la culpa. Acepta lo que no es para ti, y déjalo ir. Sin rencores. Corre si lo deseas, aunque no sepas a dónde te diriges, aunque simplemente sientas que a cada zancada consigues escapar de la realidad. Entonces, serás un alma libre. Lo he sentido: esa paz. Esa paz que inunda el mundo, el universo. Esa paz que te hace mirar hacia adelante mientras sostienes el pasado entre tus manos.


domingo, 2 de septiembre de 2012

Noche, día, y realidad.

Una noche más. Sí, siempre de noche. Ese momento entre día y día en el que somos más vulnerables y las cosas se ven más grandes. Cuando eso ocurre, intento cambiar mi punto de vista, porque se que a la mañana siguiente me levantaré y ni me quedarán lágrimas para ello, ni querré derramarlas.
¿Cuál es la realidad? ¿Esa que se nos echa encima por las noches, que nos desespera, nos hace sentirnos solos e incomprendidos? ¿O tal vez la realidad sea aquella que nos hace ver las cosas desde un punto de vista más sencillo por las mañanas?
Mi respuesta es que la realidad de por la noche es más bella, y a partir de la cuál puedes medir tu fuerza; que la de por las mañanas alivia y todos queremos creer que es el mejor punto de vista; pero sin embargo, creo que la realidad no está en ninguno de esos dos lados. La realidad está ahí, son los hechos en sí. Nosotros solo la deformamos cuando sale el sol, o solo vemos la luna.

sábado, 9 de junio de 2012

Su esencia

De nuevo en su rincón. No hay luz, solo la que entra proveniente de la luna. Es extraño que la luz que más le guste sea la del momento más oscuro del día. Paradojas de la vida. O de la existencia.
Todos deberíamos diferenciar entre vivir y existir. Porque ser, todos somos.
Observa nuestro único satélite, pero todo se vuelve cristalino y borroso. Parpadea, y ese cristal se parte en mil pedazos y una sola lágrima. Entonces, un espasmo en su pecho que intenta coger aire pero se queda en un mísero intento. Es como un bloqueo. Su propio organismo no puede coger aire, o no quiere. Esta vez no manda ella, sino su cuerpo. Intenta reaccionar, no hay oxígeno. Y cuando piensa que lo último que va a ver va a ser esa hermosa luz, su pecho es misericordioso y se hunde. Eso la dobla y encogida toma aliento. En un primer momento la alivia e inspira agradecida. Pero un segundo después no lo aprecia tanto como en el primer instante, quizás porque sabía que ya estaba salvada y a salvo. Todos deberíamos agradecer cada calada de aire.
Cierra los ojos e intenta reconocerse. Nota un latido en el brazo que le resulta familiar, y se ve a si misma encogida, temblorosa, despeinada. Ve a una persona a la que le cuesta concentrarse, escuchar a los demás cuando le hablan. Todos pertenecen a un mundo paralelo al que ella vive. Esa no es su realidad, ni tampoco la de nadie, pues cada uno tiene la suya propia, y vivimos una falsa realidad común para todos.
Pero realmente lo que se pregunta es, ¿dónde está ella? Se ha perdido a sí misma. ¿Cómo es ella realmente? Antes de que el dolor la transformase, al igual que las alegrías; porque ambas cosas nos influyen, no solo las penas, si no que también las glorias.
Quizás se haya escondido de ella misma.
Quizás nunca se deje encontrar.
Almenos se alegra de que su esencia se haya marchado y escondido de una corteza que la pudre.
Imagina que se pone una capa encima. Una capa de algo que la protege. Y otra más.
Se abraza a sí misma y ya no está sola.

jueves, 12 de abril de 2012


El aire es frío. Nos dirijimos hacia los árboles. En torno a nosotros, las hojas muestran diferentes matices de dorado, naranja, rojo y marrón.
Es como si el bosque entero estuviera ardiendo, un bello fuego lento. Siento el espacio a mi alrededor, sin límites ni muros, el aire libre y brillante. Los animales se mueven a ambos lados sin que los veamos, produciendo un crujido al pisar las hojas secas. 
Avanzamos un poco más y lo oímos, por encima del gorjeo de los pájaros y del ruido del viento entre los árboles: un sonido bajo, el murmullo del agua en movimiento. Luego, los árboles se separan, el suelo se vuelve rocoso y nos encontramos en el borde de un riachuelo amplio y calmo. El sol se refleja en el agua y da la sensación de que hay monedas brillando bajo la superficie. A unos quince metros hacia la izquierda, cae una pequeña cascada y el río rodea una serie de  piedrecitas negras, manchadas de líquenes. De repente, tengo que contener las ganas de llorar.
La mayor parte de la gente piensa toda su vida que la naturaleza era estúpida: ciega, animal, destructora. Y que nosotros, los humanos, somos limpios e inteligentes, que teníamos el control. Hemos luchado para someter al resto del mundo, lo hemos derribado a golpes, y mientras este lugar ha existido siempre; el raichuelo estaba aquí, saltando sobre las rocas, lleno de su propia risa secreta. Somos cosas tan pequeñas, tan tontas...
De repente me entra un deseo intenso de sumergirme y nadar. Me quito la ropa, y lo dejo todo en la hierba. Entrar en el agua me produce dolor y placer a partes iguales; me recorre el cuerpo entero un frío cortante, una sensación pura. A medida que avanzo hacia el centro del riachuelo, las piedras que piso se hacen amplias y planas y la corriente tira de msi piernas con más fuerza. Estoy de pie temblando por el frío. El agua parece tan oscura, negra y profunda... Extiendo los brazos y me zambullo en la profundidad del agua. Siento un golpe: el frío es un muro gélido e impenetrable que me desgarra cada nervio del cuerpo; me pitan los oídos y siento un murmullo a mi alrededor. El aliento me abandona y salgo con la respiración entrecortada, rompiendo la superficie del agua, mientras el sol se eleva y el cielo se vuelve más profundo, se hace sólido, casi alcanzable.
Y así, de repente, el frío desaparece. Meto la cabeza bajo el agua, tragando líquido, y dejo que la corriente me arrastre en la dirección que quiera. Con la cabeza bajo el agua, casi puedo comprender su idioma, el sonido balbuceante, como un gorgoteo. Sumergida, escucho cómo el arroyo pronuncia mi nombre.

martes, 10 de abril de 2012


Está vivo.
Eso se convierte en mi mantra. Es lo que me repito cada día a medida que emerjo al amanecer oscuro y a la niebla, y comienzo, lenta y concienzudamente, a entrenarme otra vez.
Supongo que todos necesitamos mantras, dichos que nos repetimos para seguir avanzando.
Si soy capaz de llegar corriendo hasta el antiguo banco, con los pulmones que me estallan y los muslos temblorosos, entonces estará vivo.
Primero son solo quince metros; luego, veinte; luego, dos minutos seguidos; luego, cuatro.
Si consigo llegar hasta aquel árbol, volverá.
Está justo más allá de esa colina; si consigo llegar arriba sin detenerme, estará allí.
Al principio, tropiezo y casi me tuerzo el tobillo media docena de veces. No estoy acostumbrada a este paisaje accidentado, y apenas distinto los obstaculos de la luz baja y turbia del alba. Pero mi vista mejora o mis pies se aprenden el camino, y algunas semanas después me acostumbro a los planos y ángulos del terreno y a la geometría de todas estas calles y edificios rotos, y consigo recorrer toda la calle sin mirar al suelo.
Y después llego más lejos, y más rápido.
Está vivo. Un esfuerzo más, solo el sprint final, y ya verás.
Un poco más, más, más. Corro hasta que se me hinchan los pies, hasta que me sangran los dedos y me salen ampollas.
Si eres capaz... solo un poco más lejos... solo un opco más deprisa... ya verás, ya verás, ya verás. Está vivo.

No estoy loca. Ya sé que no está vivo, no de verdad. En cuanto acabo de correr y vuelvo cojeando me doy cuenta de la verdad: la estupidez de todo esto, el sinsentido. Se ha ido, y por mucho que corra, que me esfuerce o que sangre, no va a volver.
Lo sé. Pero cuando estoy corriendo, hay siempre una fracción de segundo en que el dolor me parte por la mitad, casi no puedo respirar y todo lo que veo es una mancha de color, y en esa décima de segundo, justo cuando el dolor alcanza su punto culminante y se hace imposible y noto cómo me atraviesa algo blanco, entonces veo algo a mi izquierda, un parpadeo de color, y entonces sé también que si volviera la cabeza, estaría ahí, riendo, mirándome, con los brazos abiertos hacia mí.
Nunca vuelvo la cabeza para mirar, claro. Pero un día lo haré. Un día miraré y estará de vuelta, y todo irá bien. 
Mientras tanto, corro.

lunes, 5 de marzo de 2012

Dilemas, delirios, y letargos.


Estaba soñando con una melodía que la envolvía por completo, cuando se sobresaltó. Era una sensación extraña, ahora que despertaba se sentía desamparada. ¿Por qué? Solo era un día como otro cualquiera... a las 5:14 de la mañana. Pero sentía la necesidad de salir de allí. "Este no es mi lugar", pensó, "tengo que salir de aquí".
Así que se puso una simple sudadera y sus deportivas, cerró la puerta en silencio y con cuidado, y comenzó a caminar. Se sentía un nómada buscando verdades, dejando atrás muchas amistades y corazones partidos por dos mitades. Pero eso no importaba: ahora necesitaba escapar.
Comenzó a correr al ritmo de los latidos de su corazón, sintiéndose solo un poquito más libre. Maldita sea, ¡que libre se sentía!.
Llegó a las afueras de la ciudad, y cuando se quiso dar cuenta, ya estaba en el boque. El aire se respiraba puro y fresco, con la humedad del alba, y la frescura y olor del pino. Ya estaba cerca de la cumbre, pero tampoco quería llegar al punto más alto. Llegó a un saliente que provocaría vértigo incluso al más enamorado del riesgo y sus destellos. Se sentó en el borde, y cerró los ojos.
Ahora todo le daba vueltas, seguramente a causa del cansancio por la carrera, pero nisiquiera se había percatado de que estaba agotada. Y entonces, comenzó a llorar. Mientras sus ojos se inundaban, su espíritu se vaciaba.
Siempre había pensado que el conocimiento y la verdad hacía libre a las personas, pero entonces se dió cuenta: lo conocido la asfixiaba, no calmaba su ansia. Sabía que las personas estaban hechas para ser amadas, y las cosas, para ser usadas. El problema del mundo es que las cosas estaban siendo amadas, y las personas, usadas. Nada de lo que la rodeaba estaba bien.
Pero entonces, miró al cielo. Las nubes, las nubes sí que estaban bien. Y toda la naturaleza que la rodeaba. Se imaginó poniendose de pie, lanzándose al vacío. Abandonando a su ser, regalándoselo al viento.
Fue en ese mismo instante cuando aceptó sus dilemas, sus delirios, sus letargos. Se puso en pie, y dándose la vuelta, volvió sobre sus pasos.

sábado, 4 de febrero de 2012

Mientras lees estas lineas.


Mientras lees estas lineas, una bala sale trepidante del tambor de un arma hacia el cuerpo tembloroso de un inocente, y otra bala sin objetivo y perdida cae al asfalto rendida. Un recien nacido llega al mundo gritando mientras llora, y un anciano se va silenciosamente mientras su familia derrama las lágrimas que él ahorra sabiamente. 
Mientras lees estas lineas, los ojos de una persona se rinden y lloran lágrimas, pero el corazón de otra sabe que nunca se rendira y siempre seguirá latiendo. Un niño es marginado por ser demasiado listo, especial, o raro, mientras otro simplemente es alabado.
Mientras lees estas lineas, el refugio de un adolescente que tiene que hacerse adulto a los quince es el baño, que le encierra a cal y canto en esos momentos en los que la imagen de su padre se desfigura cuando a mama su cara desfigura; a la vez que otro decide tomar decisiones al calor de unos pitis con su querido polvo blanco. 
Mientras lees estas lineas una enfermera que se da cuenta de que la vida de sus pacientes es tan corta, absurda, absorta, y dolorda,  clama: "¿qué más da entonces, si estar vivo es solo relativo a tener o no que irse?".
Mientras lees estas lineas, alguien está paseando de noche, totalmente solo, y sabe que el único amor digno que le dieron es el propio. Un empresario solitario en su oficina a punto de ser despedido piensa que solo si alguien piensa en uno, uno existe.
Parpadea.

sábado, 14 de enero de 2012

Llora, porque el día lo merece.

 Una de la madrugada. La oscuridad cubre cada rincón de la ciudad; las farolas parecen no alumbrar lo suficiente. Por la ventana la luna ilumina su rostro, y hace brillar los surcos de lágrimas. Llora, porque el día lo merece.
Poco a poco se incorpora, apartando las sábanas mientras posa sus desnudos piés en el gélido suelo. Se pone su sudadera. Y como esperaba, aún huele a él. 
Afuera hace frío, pero puede que sean las tintineantes estrellas quienes la llaman. Estrellas que la excesiva iluminación de la ciudad no le deja ver, pero que ella sabe que si las busca, estarán ahí para ella; así que camina sola por la calzada hasta llegar al lugar que buscaba. Desde ahí, puede verlo todo, y nada. Sabe que entre esa inmensa oscuridad debe estar frente a ella la apagada ciudad. 
Cerró los ojos mientras se tumbaba, y entonces, los abrió, sintiendo que lo que veia era lo que necesitaba.
Le iba a esperar, en ese mismo lugar, y si no aparecía, se marcharía para siempre.
Derramó una lágrima por cada recuerdo, mientras su corazón palpitaba gracias a ellos. Aguardó hasta que vio apagarse a todas y cada una de esas estrellas. 
Una vez más, no había vuelto. 
Se obligó a incorporarse, prometiéndose no volver; pero sabía que en su corazón había una grieta que, aún habiéndose extendido esa noche un poco más, no pararía hasta romperse del todo.

domingo, 8 de enero de 2012

Deletrea.


Nos tocamos, siento una emoción; no es mucho, pero es suficiente para hacerme pensar lo que nos espera: es dolor, es tortura. Son promesas, alianzas con las que nos sentimos seguros, ¿pero para qué? Veo que nos las repetimos una y otra vez, solo para intentar alejar de nosotros esa sensación cierta, de que nos perderemos. 
Escúchame.
No juegues a juegos conmigo. Será peligroso, porque si me jodes y si me quemo, te enseñaré lo que es el dolor. Me han tratado como basura antes. Y el amor es maldito, deletréalo al reves en ingles en voz alta, vamos. L-O-V-E.   E-V-I-L. Suena igual. Te lo dije.
Por eso ahora nadie me conoce del todo. No es culpa de nadie, solo mía, es el camino que elegí seguir, y no muestro cualquier emoción a la ligera.
Créeme, no me conoces ni la mitad. Y seguirás sin hacerlo, porque ¿para qué?

sábado, 31 de diciembre de 2011

Día nº365

Todos estamos un poco más rotos por dentro tras este año.
Estaría bien escribir toooodo lo que he aprendido de esas roturas, pero creo que si habéis ido leyendo mi blog, me habréis visto evolucionar. Que por cierto, quiero aprovechar para explicar que muchas entradas las escribía en los peores momentos ya que en esos estados se escribe mucho mejor, los pensamientos salen solos, pero esto no significa que haya estado mal siempre. En realidad, este ha sido mi ejor año. Claramente, no el más feliz y divertido, pero justamente por esto, por haber existido todo tipo de momentos, ha sido el más expectacular.
He perdido a personas, más de las que me habría gustado, pero me han enseñado mucho, he vivido los mejores momentos con algunas de ellas, y aunque duela decir adiós, nada ni nadie es para siempre, y una de las mejores cosdas que he podido comprender es que ahí está la esencia.
He observado a personas vivir el presente, olvidar el pasado, y despreocuparse del futuro.
He visto llorar, he visto reír, he visto placer y complacientes. He visto la muerte.
Me he perdido en esas noches en las que pensaba y pensaba, con los ojos abiertos en la oscuridad, esperando algo, no sabía el qué, para por la mañana pedir disculpas a la almohada por esas noches en las que acababa empapada.
He sentido ese instante en el que todo se acaba, y algo llamado soledad comienza.
Pero lo más grandioso es que he empezado a valorar cada detalle, cada persona, cada momento. He aprendido a vivir, con sus consecuencias.
Bla, bla. Esta vez he escrito de una manera menos rara, muchos estaréis contentos, ya que normalmente cuando escribo hay que haberse sentido un poquito como yo para saber lo que quería decir. No os acostumbréis a esto, que ha sido una excepción. Feliz año nuevo a todos :)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Le retiro mi aprobación a la realidad

Con cada día que pasa mi realidad vale menos. Es intensa y sin orden, es imprevisible y ardua.
¿Qué puede hacer la realidad? Te da hambre, sed, insatisfaccion, causa dolor, obedece leyes ridículas, está llena de injusticias. Pero, ante todo, es finita. Siempre conduce a la muerte. Al final, todos morimos. Qué raro que la mayoría monten tanto escándalo por algo que pasará tarde o temprano. El tiempo corre como el agua, y nosotros con ella, por mucho que intentemos nadar contra corriente.
Qué bien sienta darse por vencida. Dejar pasar los días y las noches sin ver ni oír, sin sentir como avanza el mundo. Vivir en mi mundo, donde sólo valen las reglas que yo misma impongo. No tratar de perseguir innumerables objetivos, limitarse a uno y seguirlo de forma firme y consecuente.
Ah, sí, consecuente. Yo ya no lo soy tanto... Lo que surge de mí es bueno; es mucho mejor de lo que soy. Una de las pocas cosas en la vida que tienen sentido para mí es crear algo que sobrepase a uno mismo. Algo que crezca, que sea cada vez mayor.
Lo que cuenta y da fuerza son las idas, las pasiones e, incluso, la locura. Todo lo que se eleva por encima de la razón.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Dijo:

"Corre, acurrúcate a mi lado. Sí, aquí, en este rincón. Eso es, abrázate las piernas y esconde la cabeza entre ellas. Ya estás a salvo.
Deja que tus lágrimas corran por tus mejillas, y que las más especiales incluso desciendan por tu cuello. Un llanto silencioso y amargo, mientras tus cabellos a ambos lados del rostro ocultan tu belleza, aún en la tristeza.
Noto la presión en tu pecho. El temblor de tus manos. Un grito ahogado en tu laringe. El temor y la rabia en tu mirada.
Conozco tus pensamientos. Sé que entiendes y te desconcierta demasiado lo que se acumula a tu alrededor. Sé que quieres acabar con todo esto. Encontrar el modo de escapar.
...¿Sí...? Te escucho. Oh, no te preocupes. Yo siempre seré tu fiel compañía. Eh, no digas eso. Pasaron muchos por tu vida que prometieron mucho y cumplieron poco, pero siempre seré yo lo que te quede.
Ahora, escúchame. Quiero que me mires y no me olvides nunca."
 Ella alzó la cabeza, y solo vió un espejo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Venganzas

El deseo de venganza es innato, lo he leído en algún sitio.En efecto, no creo que existan muchas personas incapaces de vengarse, al igual que son pocas las incapaces de mentir. A menudo reaccionamos ante el daño que hemos sufrido. A cada ataque una defensa. Nada mas. Lo que esta claro es que la venganza no nos ayuda a olvidar el daño, ni a borrarlo. Como mucho nos da la sensación de haber hecho un poco de justicia. Pero también el concepto de justicia es algo personal.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Solo se trata de prosperar.


Conforme va transcurriendo tu vida, te vuelves menos frágil, porque cuando creces, tu corazón muere. 
Es como cuando te quemas. Esa parte de la piel se vuelve insensible, ya no sientes dolor nunca más. 
Eso es bueno, por lo tanto es positivo, pero entonces, ¿por qué nos apartamos instintivamente cuando nos quemamos?
Hablo de que hay ciertos tipos de dolor, que al fin y al cabo nos hacen más fuertes. Que en ocasiones hace falta un suceso traumático para colocar las cosas en su sitio. Te ayuda a sobrevivir. Y sobre todo, a vivir.
Salid de vuestra burbuja, la vida no es como pensábais. Ser feliz para siempre no se puede, y tampoco podemos dejar que la vida sea demasiado corta como para que no nos de tiempo a ser felices.
Deja de esperar tanto de los demás, de fundamentar tu felicidad en si el estúpido de tu novio te ha dejado o no, de si eres más o menos popular, de si estás más delgada o más gorda.  Sed independientes. Ved las cosas de forma objetiva, no os dejéis llevar tanto por los sentimientos. Observad los problemas de lejos, antes de que lleguen. Aprended a ver la esencia de la vida. Y cuando los pequeños detalles te hagan felices, lo habrás conseguido.
Solo se trata de prosperar, no del paso de la sensibilidad a la insensibilidad. Porque hasta los más grandes caen, pero la cuestión es, que es más difícil hacerles caer.

domingo, 16 de octubre de 2011

Manos frías.


Contemplo el paisaje urbano que me rodea con otros ojos: nada es como antes ahora que me siento diferente, como con una maldición que no tengo ni idea de cómo gobernar. 
Camino por las calles vacías flanqueadas de locales nocturnos que se llenarán de vida con la llegada de la noche, de la música, del alcogol, indiferentes a la identidad de sus clientes, se trate de personas de bien, o de gente que te quiera hacer daño. De personas solas y tristes, o alegres y despreocupadas.
Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay? Somos todos iguales, con un certificado de garantía de seres civilizados hasta que no se revela un defecto, un fallo. Y entonces nos convertimos en criaturas diferentes, incomprensibles, violentas, camicaces, tristes. La garantía caduca y quedamos marcados para siempre.
Meto las manos en los bolsillos. Imagino como sería cogerle la mano a la persona indicada, que esa persona coja la mia. Lo sé, mis manos siempre están frías, pero se calentarían. Porque todo iría bien.
El sol empieza a ponerse: dentro de poco volverá a oscurecer. Y el miedo se apodera de mí. Otra vez.

jueves, 13 de octubre de 2011

Navajas de amor.


Amor: una sola palabra, una cosa pequeña, una palabra no mayor ni más larga que el filo de una navaja. Eso es lo que es: una cuchilla. Corta tu vida por el centro separándolo todo en dos, haciendo que caiga a uno u otro lado. Antes y después.
Pero también durante: un instante no mayor ni más largo que el filo de una navaja.
Totalmente inútil.

domingo, 9 de octubre de 2011

Arboles caidos

Esta es una de las cosas que aprendi aquella noche: si cruzas una raya y no pasa nada, la raya deja de tener significado.
Si cae un arbol en medio del bosque y no hay nadie que lo oiga, tal vez el arbol no haga ruido al caer.
Quiero decir, que no es que no me puse asi esa noche por casualidad. Quiero decir que yo ya estaba de esa manera cada noche, pero que no habia nadie alli para escuchar al arbol caer. Quiero decir que aquella noche apareciste por sorpresa, pero al mismo tiempo por casualidad, y demasiado tarde. Y el arbol cayo una vez mas, por primera vez en tu presencia.
Cruce la raya, te lo conte todo, y no paso nada. Desde entonces la raya no tiene significado. Y como consecuencia, ninguno de los infinitos puntos consecutivos que formaban esa raya.
Una vez que ha perdido el sentido, puedes trazar la raya mas y mas lejos, y seguir cruzandola una y otra vez. Supongo que es asi como algunas personas acaban por salirse del mundo.
Es sorprendente lo facil que resulta escapar de la orbita normal, volar hacia un sitio en el que nadie puede alcanzarte. Perderse, perderlo todo.
Aunque tal vez esto no te sorprenda. Tal vez ya lo sepas.
Si es asi, solo puedo decirte una cosa: lo siento.

sábado, 24 de septiembre de 2011

¡Una etapa nueva!


Cuando nos dejan, nos apartamos incomprendidos del mundo como si este nos odiara. Lo que ocurre realmente es que nuestro mundo es lo que nos falta. Creemos que nuestro mundo es él o ella, porque dejamos que lo fuese.
¿Sabéis que más nos falta? ¡Madurez y realismo! Dios mío, en serio creemos que podemos dejar nuestro alma en manos de un desgraciado/a? ¿Y qué pasa entonces?
Exhaustos, agotados, avatidos, sin un ápice de felicidad, bebemos líquidos con grados, nos juntamos con malas compañías, o bien, nos quedamos compeltamente solitarios, distantes, perdidos en nuestros pensamientos y sin reacción.
Después, nuestro corazón se queda hueco, y te llega esa sensación de vacío tan intenso.
Hasta que el alma no puede soportarlo más, y camufla los sentimientos hacia esa persona para que no los encuentres a simple vista, creas que le has olvidado, y cuando menos te lo esperes, plaf, te salten a la cara, y te sientas una estúpida, pensando que debes empezar de cero a olvidarle, sin ser consciente aún, estúpido/a, de que olvidar por voluntad propia es imposible, y es engañarse a uno mismo.
Conforme sigues andando, tu felicidad y tu manera de ver las cosas cambia. Confórmate con esto, crea una nueva vida, y ya puedes seguir tu desviado camino. 
Seguirás recargando el corazón, vomitando el alma.
Hasta que te vuelvas, como yo, en una persona fría, independiente, autosuficiente, y sin interés en el amor. No amigos, esta vez va enserio. Ya no es que tenga miedo a depender de una persona, ni miedo a vivir cosas que ni mi alma controla, ni a que me hagan daño. Es que he vivido ya muchas experiencias en este tema, y si la primera ya fue preciosa pero traumatica, las siguientes nisiquiera han sido bonitas. No merece la pena. 
Hacedme caso, cuando creais que ha llegado vuestro "principe azul" o vuestra "piva azul", no os ilusioneis demasiado.
En lo que a mí respecta, he quedado tocada, muy tocada con todo esto, pero no hundida. Y no es que avandone al amor, es que me la suda. Dentro de un tiempo, cuando de verdad encuentre a una persona madura y que se comprometa, con la que realmente pueda ser feliz, y me lo demuestre, entonces, solo entonces, volveré a este mundo de las relaciones serias y el amor, y podré darme el capricho de tocar el cielo con las manos, como la primera y única vez que lo hice hace casi 1 año.
Hasta entonces, cierro un capítulo de este blog, ya no seguiré escribiendo sobre el amor hasta que vea el momento oportuno, y tocaré otros temas y sentimientos que llevo dentro, de los cuales tambien tengo ganas de escribir.
¡Gracias a todos!

domingo, 18 de septiembre de 2011

Dolor

Qué rapido se acostumbra uno a las cosas negativas. Hablo de un tipo de dolor en especial.
¡Sí, realmente uno se acostumbra a todo! Y cuando ese todo se convierte en costumbre y es ya parte de nuestra vida, el mal se convierte en una banalidad ante la que nos mostramos indiferentes, y del bien nos olvidamos como de algo que ya no está a nuestro alcance.
Nos acostumbramos como cuando volvemos a un lugar ya conocido, por desagradable y temible que nos pueda resultar, da a quien lo visita una inmediata sensacion de familiaridad que mitiga al menos en parte los aspectos negativos.
Y esque a veces hace falta un suceso traumático para ponernos en nuestro lugar y encontrar un equilibrio. Aunque no te tenga, el tiempo pasa y, cómplice de la noche y de su silencio, encuentro en una dimensión paralela a la real, que no tiene coordenadas, sino que está suspendida entre lo que es y lo que podría ser de nosotros. El límite es sutil pero existe, y es lo único en lo que puedo apoyar mis débiles esperanzas.

sábado, 17 de septiembre de 2011

De mi a mi.

Jamas, repito, jamas, cometas de nuevo el error de querer a la persona equivocada.
Tampoco de dar mas, a pesar de no recibir nada. Ni de hacerte demasiadas ilusiones. Ni de hacer cosas que nunca habrias hecho, y que hiciste por esa persona.
Que por que? Porque esta noche has sentido ese dolor que te atrapa, insoportable, inevitable, que incluso te oprime el pecho y te impide respirar, lo cual es bastante preocupante.
Asi que atiende a esto, que no es solo un consejo, sino un deber: administra cada sentimiento. Se que es inevitable, pero no los dejes fluir. No dejes que esa persona sea demasiado en tu vida, ni que ocupe todos tus pensamientos o preocupaciones. No dejes que tu felicidad dependa de el. Recuerda lo que te digo, o te quedaras sin nada (otra vez).
Todos, incluso los mejores, caen y pueden levantarse una, dos, tres veces; pero llegara un momento en el que se quedaran sin fuerzas, y aunque otros intenten levantarles, ya sera demasiado tarde.
Por tanto, te digo que soy consciente de que volveras a cometer los mismos errores, porque es inevitable, pero solo te digo que reflexiones, aprendas, y te hagas fuerte con cada caida, y preparate para la siguiente.
PD: has crecido mucho, sabes? Debe ser por tantas caidas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Espejo.


Tengo tantas cosas que decir que ya me ahogo, aunque he salido de la oscuridad y casi no compongo. Pero ansío, ansío tu querer y desespero, y he buscado tantas veces de tus labios un "te quiero" que ya no me creo nada de tu círculo, este vínculo ridículo.
¿Qué  me quieres? Yo suelo querer más de lo que debo. No quiero pedirte nada, ¿sabes? Tan solo quiero dártelo todo.
¿Será por amor? ¿Será por amar? ¿Tal vez por amarte? Será que tengo que enamorarme hasta morir por tí, y aun así acabare sin odiarte. Porque así son las cosas de esta vida, y así funcionan. Lo que dice la cabeza más tarde el corazón lo traiciona.
Anoche me dijo Sara : "Jamás dejes tu felicidad en manos de un desgraciado".
Vale, sé que me equivoco bastante, pero a veces es fundamental para rectificar y seguir adelante.Pero esque no soy inmortal, no lo puedo evitar.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Una noche de tantas.


No todo son corazones, sonrisas, arcoiris, soles brillando  de dia, y estrellitas brillando de noche. 
No todo es para siempre. Cada noche tenemos que despedirnos del sol. Y no es que deje de brillar, ni que se vaya, sino que somos nosotros los que nos desplazamos y le perdemos de vista, para dar la bienvenida a la luna. Preciosa, ¿verdad?. Cuando la miras, te da intimidad para pensar sin poder evitarlo en las personas a las que quieres y todos los momentos felices de tu vida. Hasta que nostalgia, melancolía, y soledad aparecen, y les das resignada la bienvenida.
Las estrellas por la noche. Te dan esperanzas y te llenan de belleza y paciencia. Lo mejor que se te ocurre hacer es tumbarte a mirarlas, porque para eso sí tienes tiempo, y fijarte en ellas, imaginándote lo lejísimos que están. Incluso sientes la esperanza de que una pase fugazmente para pedir un deseo. Si Dios no te cumple los deseos que le pides, ¿piensas que una estrella si lo hará? ¿Enserio crees que una estrella te va a escuchar?...¿Y aquel al que llamas Dios?...
Sonrisas y arcoiris. Los arcoiris aparecen tras la lluvia, pero no siempre los vemos. Son realmente bellos, pero duran poco tiempo. Lo mismo ocurre con las sonrisas. Una verdadera sonrisa, una sonrisa sincera, solo aparece tras los malos momentos, y ojala, solo ojala, durase mucho. Porque solo aprendemos a sonreír cuando comprendemos lo que es realmente el dolor. Lo triste: que no todos somos capaces de hacerlo tras pasarlo mal. 
Por último, los corazones. O lo que queda de ellos.
Estarán llenos de cicatrices, pero eso es buena señal. El problema sería que no cicatrizasen. Además, recuerda que cada cicatriz significa "he sobrevivido", lo cual te hace reflexionar, aprender, y hacerte más fuerte. Y aquí estoy yo, una noche sin estrellas, en la que no me atrevo a mirar a la luna, con el corazón cicatrizando, y esperando el nacimiento de una nueva sonrisa.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Post-vacacional


El colegio: un contenedor de juventud prefabricada.
Un nuevo lunes, una nueva semana. 
Llegamos todos al colegio, como autómatas, porque eso es lo que hacemos cada día. Algunos sonríen, otros no. Pero invariablemente todos nos encontramos aquí, bajamos de un autobús o del coche de algún padre siempre ajetreado, o impulsados por nuestras propias piernas de adolescentes ya cansados. Pasamos mañanas enteras escuchando, escribiendo y hablando, con la esperanza de que nos quede algo que quizás un día nos sea útil, si no es que somos demasiado estúpidos o inútiles como para sacarle partido.

viernes, 12 de agosto de 2011

Murallas que superar



Cuando te levantas con la izquierda: primer golpe. Es tarde y el despertador absorbe tus primeras energías. Lo llaman un nuevo día pero tu sabes que es igual. Dolor abdominal precede la reunión matinal y cada paso, pesa como calle abarrotada; y cada caso, viste como cara demacrada donde nada cuesta cero y la gente vive sin un plan y barrotes de acero silenciarán lo que hablan.
Pero yo he de decirte que aunque construyan murallas que lleguen hasta el cielo, yo encontraré la forma de volar sobre ellas. Aunque intenten atraparme con un montón de armas, yo encontraré el modo de resistir. Aunque me sienta sola como un beso sin mejillas, como un abrazo sin sinceridad, tan sola que note en mi corazón un espacio vacío con vistas al mar y en el alma el espíritu solitario de un pirata, lucharé. Y hay muchos como yo ahí fuera, más de los que crees. Gente que se niega a dejar de creer. Gente que se niega a volver a tierra. Gnete que ama en un mundo sin murallas, gente que ama frente al odio, frente al rechazo, sin miedo y con toda esperanza.
Siente cada lágrima, y sobre todo, AMA. Recuerda: eso no pueden quitártelo.     

miércoles, 10 de agosto de 2011

Pasado.


Te voy a contar un secreto, este por tu propio bien. Puedes que el pasado tiene algo que decirte. Puedes pensar que deberías escuchar, esforzarte por distinguir susurros. Puede que pienses que ahí vas a encontrar algo, algo que comprender o a lo que encontrar un sentido. 
Pero yo se la verdad. La conozco de las noches de frialdad. Sé que el pasado va a tirar de ti hacia abajo y hacia atrás, que te va a engañar con el susurro del viento y los gemidos de los árboles, que te va a impulsar a descifrar lo que no entiendes, a recomponer lo que estaba roto. No hay esperanza. El pasado no es más que un lastre. Se instala en tu interior como una piedra.
Hazme caso. Si oyes que el pasado te habla, si sientes que tira de su espalda y que te pasa los dedos por la columna, lo mejor que puedes hacer, lo único, es correr hacia delante sin mirar atrás.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Amanecer de sentimientos


Intento enterrar mis fobias y alegrar mis dias, salir de mis infiernos resucitar alegrias, volver a darle vida y
sentido a todo esto. Morir en tu recuerdo , revivir entre mis textos y volar y poder bailar un vals con las palabras. Llorar por tantos miles de millones de miserias y estar agradecida por vivir entre papeles, recuperar mi fuerza y no dormirme en los laureles.
¿Me quieres? Yo suelo querer mas de lo que debo, yo bebo de la fuente del amor mientras me elevo meditando, aunque ahora poco de vez en cuando.
Y esque ultimamente he soñado lo que ya habia olvidado, y duele. Y esque me he dado cuenta de que algunas personas todavía me recuerdan, cuando yo ni me lo imaginaba, y extrañamente, me duele también. Me duele ver a la gente que ha tropezado con la misma piedra que yo, que también se creyó la mismas promesas, y que ahora siente el mismo dolor.
Ando dando y perdiendo,viendo lo que pasa y viviendo. Soy de las personas que sufren, pero suben al punto mas alto para observarlo todo, donde lo superan, y ven las cosas venir. Cuantas cosas habré avisado que iban a ocurrir, y ocurren. Pero por mucho que advierta a la gente, todos tenemos que sufrir.
Porque sin haber sentido dolor de verdad, no podemos ser felices realmente.
Espero que sea verdad, porque he sufrido muchos tipos de dolor, y ahora quiero sentir varios tipos de felicidad.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sonrísas y lágrimas.


Dominar las emociones no es solo un deber, sino también una necesidad: sonrisas y lágrimas pueden ser muy peligrosas si se dejan fuera de control. Hay que gestionarlas con cuentagotas para que no caigan en manos de algún desgraciado capaz de usarlas en tu contra.
Y esque me ha pasado muchas veces: si lloras, dicen que no tienes autoestima; y si sonríes y te ríes, algo le encuentran de malo también porque lo critican, aunque no lo he entendido todavía muy bien, debe ser que tampoco les gusta que tengas demasiada autoestima.
Pero esque es así, ya sea por envidia o rencor, la gente siempre estará dispuesta a pensar lo peor de tí, da igual lo que hagas o las buenas intenciones que tengas.
Y yo lo único que quiero es que me dejen en paz.

domingo, 10 de julio de 2011

Lo que cuesta creer en tu familia.


Que la figura de papá se desfigura cuando a mamá su cara desfigura, que las demencias tiran el amor a la basura, que no hay más pura crueldad que la de un hermano que con su mano desnuda pega golpes sin tener dudas.
Que el amor al final te falla, y con cada intento de felicidad a base de el te callas, porque llega un momento en el que no sabes por qué, pero te quedas sin fé en él.
El llanto quiere escapar y se acumula en la laringe, y uno debe hacerse adulto a los quince.
Levantate ya, hoy es día de resolver problemas, de atarte los zapatos con cadenas... Pero en realidad, ¿de qué sirve todo? Si solo hay fatiga en seguir sueños que quizás no consiga.
Y tu mintiéndote a tí misma con el "no me pasa nada", tan solo necesito otra calada.

jueves, 7 de julio de 2011

He aprendido que...

 
Quizás, cuando te das cuenta de que echas de menos 
a alguien a quien quisiste,
no signifique que le eches de menos a él, sino a sentirte querida.
Así que llora, hasta que alguien consiga hacerte sonreir; 
y sonrie hasta que alguien te haga llorar.
Sueña para desperarte por fin de un sueño peor.
Las cosas van así, y esque no es fácil 
andar herguido con los ojos cerrados
si no vas agarrado de la mano de alguien,
y eso es complicado porque normalmente nadie tiene a nadie. 

domingo, 3 de julio de 2011


+What do you do when the person you love disappoints you? When he really hurts you?
-You should try to stop loving him.
+And that’s posible?
-No. I don’t think so
+Fuck… Fuck it. Fucking hell. FUCK!
-Keep calm… You can overcome. I mean, you just have to…
+I don’t know why I am the way I am.
 -…
+Something makes me hate everything. EVERYTHING.
- Hey…
+Don’t you wish you could go back to when you hadn’t  lose everything? 
-It would be the same shit.